La Razón

Crónica

Clarín

La Nación

Diario Popular

Página 12

Suplemento Líbero (Página 12)

Olé
Fuente: ClarínEl Globo goza y toma aire
Le ganó el clásico a San Lorenzo por 3-0 con goles de Quintana, Quiroga y Diego Rodríguez -de penal-. Le sacó seis puntos a River en la tabla de los promedios y dejó al equipo de Ramón afuera de la pelea.
Los clásicos hay que ganarlos sin importar los medios ni las formas, dicen los más fanáticos. Pero cuando el dominio es abrumador y la ventaja marca una goleada, la satisfacción se multiplica. Por eso se pueden sentir felices los hinchas de Huracán, que en la tarde del Tomás A. Ducó festejaron un 3-0 sobre un muy tibio San Lorenzo.
En el comienzo del partido, San Lorenzo se convirtió en un gran insinuador. Porque intentó dominar el juego y se acercó con mucha timidez al arco de Gastón Monzón, pero nunca con la convicción para concretar el gol. Muy diferente fue lo de Huracán, que en la primera que tuvo pudo golpear.
Carlos Quintana, defensor de oficio y profesión hizo una de un delantero de área. Voló un centro desde la derecha, se la bajaron con la cabeza del lado izquierdo y tras aguantar la marca de Fernando Meza, sacó un zurdazo que se metió entre las piernas de Pablo Migliore. Sorpresa para todos, alegría para un Ducó colmado de hinchas del Globo, en su mayoría, y del Ciclón, en la medida que los organismos de seguridad lo permiten.
Ese gol debía haber sido una advertencia para un San Lorenzo que no parecía dejar la tibieza para ir por el empate. Es cierto, se adueñó de la pelota. Pero de no ser sólo por un intento de Juan Carlos Menseguéz que no llegó a empujar por muy poco Sebastián Balsas, bien se podría haber dicho que la ventaja comenzaba a justificarse.
Pero esa confirmación iba a ser cuestión de tiempo. Porque el comienzo del complemento fue pura y exclusivamente para el regocijo de los hinchas quemeros. Y un golpe letal para el equipo de Ramón Díaz, que jamás hubiese esperado un clara derrota en la previa de este clásico.
A los 5 de esta segunda etapa, Luciano Nieto tiró un centro desde la derecha, Quintana la bajó y Facundo Quiroga sacó una volea preciosa y letal para convertir el 2-0. Segundo gol de un defensor y segunda estaca en el corazón de un Ciclón desorientado. Tan desorientado, que casi recibe una tercera estocada por un tiro de Diego Rodríguez que se fue por muy poco.
San Lorenzo pasó a ser un manojo de nervios. Sino no se explica el penal que Gastón Aguirre le hizo a Luciano Nieto a los 24 minutos. Ya sin riesgo de gol, el defensor le puso la pierna al jugador de Huracán que ya se estaba yendo de la cancha. Bien por Pablo Lunati, que no dudó y marcó la pena máxima.
Fue el 3-0 del Globo, luego de que el árbitro hiciera patear de nuevo un penal que había atajado Pablo Migliore, con una gran tapada en el rebote. Diego Rodríguez, el encargado de patear y liquidar el marcador. Huracán, el dueño de la tarde y del clásico.
Los 20 minutos finales estuvieron para que San Lorenzo, por inercia, se mandara al ataque buscando el descuento. Claro, un descuento que nunca iba a llegar. Huracán le hizo pagar todos y cada uno de los errores que cometió en la defensa y en el ataque, que nunca pudo encontrar el toque justo para marcar. Esta vez, la fiesta fue sólo quemera.


Fuente: ESPNSin brillar y gracias a sus goleadores, Boca venció a HuracánBoca Juniors se deshizo con relativa facilidad de un muy débil Huracán, al que superó como local por 2 a 0, al cabo de noventa minutos de muy escasos atractivos futbolísticos.
Además del valor de los tres puntos, para el equipo de Claudio Borghi quedan algunos datos alentadores como por ejemplo el haber sostenido el cero en el arco propio, por primera vez en el torneo, y producciones individuales interesantes como las de Cristian Chávez y el chileno Gary Medel.
Pero queda claro que el rendimiento del equipo todavía está lejos de niveles meritorios, ya que en esta ocasión todo quedó limitado por la escasa oposición de Huracán.
Boca mantuvo en el primer tiempo amplia diferencia en cuanto a posesión de la pelota y jugó por mucho tiempo en campo rival, pero sin que esto signifique que haya tenido el control del partido, ya que le costó muchísimo encontrar profundidad y no tuvo coordinación en sus movimientos de ataque.
Huracán esperó con dos líneas de cuatro, trabajó bien el achique hacia adelante y contó con algunas posibilidades por derecha, a espaldas de Matías Giménez, en un amplio espacio que no cubría debidamente Juan Insaurralde.
Lo mejor de Boca fueron los primeros 10 minutos, lapso en el cual a los 4, tuvo una buena oportunidad a través de Damián Escudero, que remató desde muy buena posición, pero el zurdazo le salió recto hacia Gastón Monzón.
Las dos siguientes llegadas le correspondieron a Huracán. A los 17, cuando Rolando Zárate la cruzó de izquierda a derecha, para la llegada de César Montiglio, quien remató alto; y a los 31, por el mismo camino, aunque esta vez el que apareció sin marcas fue Angel Morales, pero el volante le pegó tan mal a la pelota, que salía por la línea lateral.
Boca recién volvió a inquietar a Monzón en el minuto 34, merced a un imprevisto remate de Gary Medel, desde muy lejos, la pelota cayó de golpe y obligó a un gran esfuerzo del arquero para enviar el balón al córner.
Cuando parecía que la primera mitad se iba sin goles, a los 43 Cristian Lucchetti hizo un saque de arco largo, Martín Palermo dominó de espaladas al área, luego de que la pelota le pegara casualmente en el brazo izquierdo, giró y sacó un perfecto zurdazo, alto, que superó a Monzón y puso a Boca en ventaja. Huracán comenzó el segundo tiempo con dos cambios y además varió de esquema, ya que paso a jugar con línea de tres en el fondo, con Luciano Nieto acompañando a Zárate en ataque, pero sin embargo la llegada le costó más aún que en la etapa inicial, ya que Boca, con el marcador favorable, le dejó menos espacios y cubrió bien su flanco izquierdo, el que antes había sido un problema.
Muchos minutos transcurrieron sin que se registraran acciones de riesgo para los arcos, hasta que en el minuto 20 Boca literalmente se encontró con el segundo gol. Chávez avanzó por izquierda, perdió ante los defensores. Filippetto y Quiroga se molestaron, este último realizó un rechazo defectuoso que se desvió en Chávez, y la pelota le quedó servida a Viatri, que remató para vencer a Monzón por segunda ocasión.
El partido quedo virtualmente definido porque estaba muy claro que el equipo de Miguel Brindisi no tenía argumentos para inquietar a Lucchetti y la diferencia pudo ser más amplia, y el tercer gol estuvo a punto de caer en el minuto 36, pero Monzón logró controlar el remate de Chávez, después de la mejor maniobra asociada de Boca en ofensiva.
Boca volvió a ganar, su gente festejó, y Borghi y los jugadores tendrán, nuevamente, una semana sin turbulencias, ideal para trabajar tranquilos en la búsqueda de un mejor rendimiento.

